Construcción del hotel XVIIe siècle (≈ 1750)
Período de construcción del hotel Marqués.
août 1944
Destrucción del hotel
Destrucción del hotel août 1944 (≈ 1944)
Bombardos destruyendo el hotel, escupiendo la puerta.
12 juillet 1945
Registro de monumentos históricos
Registro de monumentos históricos 12 juillet 1945 (≈ 1945)
Protección oficial de la puerta como vestigio.
Aujourd'hui
Aujourd'hui
Aujourd'hui Aujourd'hui (≈ 2025)
Position de référence.
Patrimonio clasificado
Puerta: entrada por orden del 12 de julio de 1945
Principales cifras
Marquis de la Place - Propietario del hotel
Sospechoso patrocinador del edificio original.
Origen e historia
El Porte de Pont-Saint-Esprit es un vestigio arquitectónico del siglo XVII, situado en el municipio del mismo nombre, en la región de Occitanie. Fue la entrada a un hotel privado, el del Marqués de la Place, un edificio que ahora ha desaparecido. Este monumento, aunque modesto por su tamaño, da testimonio del patrimonio civil del período clásico en el sur de Francia. Su estilo, marcado por pilastras toscanas y un pedimento curvilinear, refleja las influencias arquitectónicas de la época, mezclando sobriedad y ornamentos característicos.
El hotel Marquis de la Place fue destruido en agosto de 1944 durante los bombardeos que golpearon a Pont-Saint-Esprit durante la Segunda Guerra Mundial. Sólo esta puerta permaneció, preservada a pesar de los daños sufridos por el resto del edificio. Fue catalogado oficialmente como monumentos históricos por orden del 12 de julio de 1945, reconociendo así su valor patrimonial. La apertura en cuelga completa, enmarcada con patrones y coronada por un pedimento adornado, así como la clave decorada con una cabeza femenina, lo convierten en un ejemplo notable de la arquitectura civil del Gran Siglo.
Hoy, este vestigio es un testimonio silencioso de la historia local, recordando tanto la grandeza pasada de la mansión como las convulsiones del siglo XX. Su ubicación, en la 11 rue de l'Ancienne-Prison o cerca de la rue des Minimes, según las fuentes, lo convierte en un punto de interés para aquellos apasionados por la historia y la arquitectura. Aunque la información sobre su visita o acceso no se especifica, su inscripción en el patrimonio protege este fragmento de un pasado desaparecido para siempre.