Culto de la colonia griega 1675-1774 (≈ 1725)
Lugar de oración para los griegos exiliados.
1ère moitié du XVIIe siècle
Construcción de la capilla
Construcción de la capilla 1ère moitié du XVIIe siècle (≈ 1750)
Oratorio subterráneo construido cerca de Ajaccio.
1810
Entierro del General Fiorella
Entierro del General Fiorella 1810 (≈ 1810)
Entierro del Conde Fiorella.
9 mars 1927
Monumento Histórico
Monumento Histórico 9 mars 1927 (≈ 1927)
Registro por orden oficial.
Aujourd'hui
Aujourd'hui
Aujourd'hui Aujourd'hui (≈ 2025)
Position de référence.
Principales cifras
Napoléon Bonaparte - Figura histórica local
A menudo andaba por ahí durante su juventud.
Antoine Pascal, comte Fiorella - General and military hero
Fue enterrado en 1810 en la capilla.
Origen e historia
La Capilla de los Griegos de Ajaccio, también conocida como la Capilla de Notre-Dame-du-Mont-Carmel, es un oratorio suburbano erigido al borde de la carretera que conduce a las Islas Sanguinarias, apodado el Camino de los Tombeaux debido a las numerosas capillas que la marcan. Construido en la primera mitad del siglo XVII, consta de un porche, una nave y un ábside, terminado posteriormente por cuatro capillas laterales y dependencias. Su modesta arquitectura refleja su papel inicial como un edificio religioso periurbano, integrado en el funeral y paisaje espiritual de Ajaccio.
De 1675 a 1774, la capilla estaba dedicada a la adoración de la colonia griega originaria de Maina (Peloponese), obligada a exiliarse por Génova antes de establecerse en Ajaccio y Cargesis. Este lugar se convirtió en símbolo de su identidad religiosa y cultural en Córcega. Napoléon Bonaparte, nacido en Ajaccio, caminaba regularmente allí, marcando su apego a este sitio lleno de historia. En 1810, el general Antoine Pascal, el conde Fiorella —el héroe de la batalla de Castiglione en 1796— fue enterrado allí, fortaleciendo su estatus como monumento conmemorativo.
Clasificado como Monumento Histórico por decreto del 9 de marzo de 1927, la capilla ahora pertenece al municipio de Ajaccio. Su inscripción protege un patrimonio arquitectónico e histórico, testigo de las migraciones griegas en Córcega y figuras locales como Fiorella. La exactitud de su ubicación, estimada en 7/10, confirma su anclaje en el paisaje de Ajaccio, entre la memoria colectiva y el patrimonio mediterráneo.