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Road Cross of Plounévez-Moëdec en Côtes-d'Armor

Patrimoine classé
Patrimoine religieux
Croix
Croix de chemin
Côtes-dArmor

Road Cross of Plounévez-Moëdec

    Route du Gollot VC 7
    22810 Plounévez-Moëdec
Croix de chemin de Plounévez-Moëdec
Croix de chemin de Plounévez-Moëdec
Croix de chemin de Plounévez-Moëdec
Crédit photo : Crepi22 - Sous licence Creative Commons

Timeline

Temps modernes
Révolution/Empire
XIXe siècle
Époque contemporaine
1700
1800
1900
2000
XVIIe siècle
Construcción de la cruz
1er mai 1933
Monumento Histórico
Aujourd'hui
Aujourd'hui

Patrimonio clasificado

Cruz de caminos (no catastrados; dominio público): registro por decreto del 1 de mayo de 1933

Principales cifras

Information non disponible - No hay nombres citados en las fuentes Patrocinadores o artesanos no identificados.

Origen e historia

La carretera de Plounévez-Moëdec, situada en la encrucijada de Croaz Nevez, cerca de la mansión del Gollot, data del siglo XVII. Este calvario de piedra, inscrito en los Monumentos Históricos desde 1933, consta de una base cuadrada que sostiene un cáñamo octogonal decorado con un Cristo en perizonio y dos Virgenes. Una pieta y dos personajes están en el lado revés. Este tipo de monumento, extendido en Bretaña, encarna la piedad popular y la protección divina invocada para cosechas y viajeros.

La cruz de caminos, que apareció en la Edad Media, se multiplicó desde el siglo XVII bajo el impulso de comunidades o familias ricas. Sirvieron como guías espirituales en la encrucijada, como puntos de parada para procesiones (como la bendición de la caja durante las palmas), o como memoriales para eventos locales (epidemics, accidentes). En Bretaña, estas cruces de piedra, más duraderas que las viejas cruces de madera, fueron a menudo bendecidas y mantenidas por los habitantes, convirtiéndose en lugares de devoción colectiva o privada.

La cruz de Plounévez-Moëdec ilustra esta tradición bretona de los calvarios, donde la artesanía local (pies de piedra) respondió a los patrocinadores para sostener su fe. Cruzadas de encrucijadas, como ésta, también marcaron los límites de parroquias o tierras, mientras jugaban un papel social: los pastores colocaron flores allí, y los convoyes funerarios se detuvieron allí para oraciones. Su preservación hasta hoy demuestra el apego de las comunidades rurales a estos símbolos.

Clasificado como Monumento Histórico en 1933, esta cruz refleja la evolución de las prácticas religiosas en Bretaña, donde las misiones parroquiales del siglo XVIII reforzaron su papel. A diferencia de las cruces alpinas o provenzales, el Bretón cruza como Plounévez-Moëdec se distingue por su estilo sobrio y su integración en el paisaje cotidiano, entre campos y caminos.

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