Origen e historia
El campamento de Lizo, situado en Carnac, Morbihan, es un sitio prehistórico que data del reciente período neolítico. Se compone de estructuras defensivas (talus, ditches), viviendas, hornos, terrazas funerarias y un pasillo dolmen. Aunque nunca completamente explorado, su arquitectura general sigue siendo parcialmente conocida gracias a campañas arqueológicas sucesivas. El sitio, clasificado como Monumento Histórico en 1929, entregó abundante material lítico y cerámico, revelando ocupación prolongada y actividades artesanales, incluyendo cerámica.
Las primeras exploraciones datan de mediados del siglo XIX, con la obra de A. y G. Thomas de Closmadeuc en 1866, aunque no queda un informe detallado. En 1908, Pablo Banéat hizo un bosquejo de él, seguido de las excavaciones de Zacharie Le Rouzic entre 1922 y 1926, que revelaron la tumba en el pasillo y las pistas. Después de su clasificación, Le Rouzic continúa las excavaciones y restaura parcialmente el sitio. En 1982, una intervención de rescate reveló nuevas estructuras después de la limpieza, y encuestas recientes (2019–2024) de la Universidad de Nantes refinaron la comprensión del sitio.
El promontorio de granito, que culmina a 30 m sobre el nivel del mar, domina el valle del río Crac A diferencia de un clásico espolón barrado, es accesible en tres lados, con un recinto curvilínea en forma de "C" abierto al este, según encuestas modernas (GPS, Lidar). Las pendientes, unidas con zanjas, delimitan un recinto interno de 180 m por 100 m, pero los límites sureste siguen siendo inciertos. El dolmen central, de tipo pasillo, se integra en un tumulo oval (20 m de largo) y tiene grabados y cúpulas, mientras que un cisto funerario y tres terres cercanos revelan prácticas rituales y domésticas.
Las excavaciones exhumaron un rico mobiliario arqueológico: herramientas locales de peinado, ejes pulidos, y una cerámica gruesa con decoraciones rudimentarias, incluyendo vasijas y tarros de fondo plano. La presencia de ruedas de rectificado, hornos y chimeneas sugiere una producción intensiva de cerámica y una ocupación sostenible. Las colecciones de las excavaciones se guardan en el Museo de Prehistoria de Carnac y el Museo de Vannes. El sitio, aunque parcialmente comprendido, ofrece un testimonio importante de las comunidades neolíticas en Bretaña.
Los registros de Zacharie Le Rouzic en la década de 1920 describen un recinto cuadrangular, pero las tecnologías modernas (Lidar) revelaron una forma "C", cuestionando las interpretaciones iniciales. Las laderas, construidas de granito local, están acompañadas de zanjas cavadas en la arena de granito, mientras que las casas y los fondos de las cabañas, dispersas en el campamento, confirman una organización espacial compleja. A pesar de las incertidumbres sobre su sistema defensivo, el sitio ilustra la adaptación de las poblaciones neolíticas a su entorno.
El material cerámico, particularmente abundante, incluye cerámica de tipo Kerugou y vasos perforados de borde, típicos de neolítico reciente. Su distribución homogénea, combinada con herramientas litúrgicas y rastros de fuego, indica diversas actividades domésticas y artesanales. Los vasos grabados en algunas tablas, como los de los dolmen o los tertres, evocan prácticas simbólicas o religiosas. Hoy, el campamento de Lizo sigue siendo objeto de estudio para comprender la dinámica social y económica de las sociedades neolíticas en Bretaña.
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