Construcción del monumento 1922 (≈ 1922)
Editado por Eugene Delpech en Clairac.
21 octobre 2014
Clasificación histórica
Clasificación histórica 21 octobre 2014 (≈ 2014)
Registro completo por decreto.
Aujourd'hui
Aujourd'hui
Aujourd'hui Aujourd'hui (≈ 2025)
Position de référence.
Patrimonio clasificado
El monumento a los muertos en total (cad. AB 543, cf. plan anexado al decreto): inscripción por decreto de 21 de octubre de 2014
Principales cifras
Eugène Delpech - Sculptor
Autor del monumento en 1922.
Origen e historia
El monumento a los muertos de Clairac, dedicado a las víctimas de la Primera Guerra Mundial, fue construido en 1922 según los planes del escultor Eugène Delpech. Se distingue por una representación alegórica: una mujer que sostiene el Libro de Oro de la Gran Guerra, que contiene los nombres de los soldados desaparecidos, acompañados por un niño. La inscripción en Occitán en la base, "N-olvidado no Pichiou, lous que soin mors per la Patriou - 1918" ("N-olvido no, poco, los que murieron por el Patria"), destaca la dimensión pedagógica y memorial de la obra, destinada a las generaciones futuras.
Este monumento, completamente clasificado por decreto del 21 de octubre de 2014, encarna el homenaje local a las 1.4 millones de muertes francesas de la Gran Guerra. Su ubicación frente al ayuntamiento, en un jardín público, refleja su papel central en la vida comunitaria de Clairac, un pueblo de Lot-et-Garonne marcado por la agricultura y las tradiciones occitanas. La escultura, propiedad de la comuna, es parte del movimiento de monumentos a los muertos erigidos masivamente en Francia en los años veinte, financiado a menudo por suscripción pública.
La exactitud de su ubicación se considera mediocre (nota 5/10), con una dirección aproximada en 2 Rue Maubec. Aunque las fuentes (Monumentum, Merimée base) confirman su estatus como monumento histórico, poca información detalla su mantenimiento o accesibilidad actual. Su estilo artístico, sobrio y simbólico, contrasta con los monumentos más monumentales de las principales ciudades, compartiendo al mismo tiempo la misma vocación: perpetuar la memoria de los sacrificios realizados durante el conflicto.