Apariencia de molinos XIVe siècle (≈ 1450)
Primeros rastros de molinos en la zona.
1780
Restauración por Perrin
Restauración por Perrin 1780 (≈ 1780)
Molino en mal estado, trabajos realizados.
4e quart du XVIIIe siècle
Propiedad confidencial
Propiedad confidencial 4e quart du XVIIIe siècle (≈ 1887)
Pertenece al Señor de Renfert.
19 février 1946
Registro MH
Registro MH 19 février 1946 (≈ 1946)
Protección total del molino y mecanismo.
Aujourd'hui
Aujourd'hui
Aujourd'hui Aujourd'hui (≈ 2025)
Position de référence.
Patrimonio clasificado
El molino de viento, incluyendo el interior y el mecanismo: inscripción por decreto del 19 de febrero de 1946
Principales cifras
Seigneur de Renfert de Bretenières - Propietario en el siglo XVIII
Sostenga el molino antes de 1780.
André Perrin - Nuevo propietario en 1780
Restaura el molino degradado.
Origen e historia
El molino de viento de Montceau-et-Écharnant forma parte de una tradición de molino atestiguada en Borgoña del siglo XIV. Estos edificios, a menudo vinculados a la actividad agrícola y seigneurial, desempeñaron un papel central en la economía rural transformando los cereales locales. Su presencia también reflejaba una organización social donde señores y campesinos compartían recursos e infraestructura.
En el cuarto trimestre del siglo XVIII, este molino pertenecía al señor de Renfert de Bretenières. En 1780, su condición degradada impulsó al nuevo propietario, André Perrin, a realizar trabajos de restauración. Estas intervenciones, documentadas por los archivos, tenían por objeto modernizar el mecanismo preservando al mismo tiempo su función primordial. La inscripción en los Monumentos Históricos en 1946 protege ahora toda la estructura, incluyendo su interior y sus obras.
La ubicación del molino, cerca de la aldea de Larrey, sugiere un asentamiento estratégico para capturar los vientos predominantes. Su arquitectura, típica de los molinos de pivote de Borgoña, combina piedra y madera, materiales locales. La exactitud actual de la cartografía (nivel 6/10) indica una ubicación aproximada, pero suficiente para situar el monumento en el paisaje rural de la Costa Dorada.
La historia de este molino ilustra las dinámicas económicas del Antiguo Régimen, donde el fresado era tanto una fuente de ingresos séigneurales como un servicio esencial para las comunidades campesinas. Su restauración en el siglo XVIII coincidió con un período de racionalización agrícola, donde los terratenientes invirtieron en infraestructura sostenible. Hoy, su estado protegido lo hace un testimonio raro de este patrimonio industrial temprano.