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Saint Vincent Abbey of Lucq à Lucq-de-Béarn dans les Pyrénées-Atlantiques

Patrimoine classé
Patrimoine religieux
Abbaye
Eglise romane
Pyrénées-Atlantiques

Saint Vincent Abbey of Lucq

    Le Village
    64360 Lucq-de-Béarn
Abbaye Saint-Vincent de Lucq
Abbaye Saint-Vincent de Lucq
Abbaye Saint-Vincent de Lucq

Timeline

Haut Moyen Âge
Moyen Âge central
Bas Moyen Âge
Renaissance
Temps modernes
Révolution/Empire
XIXe siècle
Époque contemporaine
1000
1100
1200
1300
1400
1500
1600
1700
1800
1900
2000
vers 970
Fundación Benedictina
1000
Primer mandato * civiles*
1287
Residencia real
1569
Destrucción parcial
1608
Retorno católico
1610
Llegada de barnabits
1791
Venta como un bien nacional
1984
Clasificación histórica de monumentos
Aujourd'hui
Aujourd'hui

Principales cifras

Guillaume Sanche - Duke of Gascogne Fundador de la Abadía alrededor de 970.
Garcia de Vasconie - Primer abad benedictino El padre de Duke, jefe ejecutivo.
Jeanne d'Albret - Reina de Navarra Imposible protestantismo en Béarn.
Henri IV - Rey de Francia Rendit l ́église aux catholiques en 1608.
Jeronimo Ribero-Zapata - Pintor andaluz Decorado los techos en 1757.

Origen e historia

La Abadía de San Vicente de Lucq, ubicada en Lucq-de-Béarn en los Pirineos-Atlantiques, fue fundada alrededor de 970 por el duque de Gascony Guillaume Sanche. Es parte de un movimiento de renovación monástica impulsado por Cluny, junto con otras abadías como Sainte-Marie de Lescar o Saint-Sever. Dedicada a San Vicente, fue confiada a los benedictinos, con García de Vasconie como el primer abad. Su importancia estratégica y económica la convirtió en una de las tres principales abadías de Béarn, floreciendo gracias a las donaciones y la agricultura local (creación, cereales, viñas).

En la Edad Media, la abadía desempeñó un papel central en la región, acogiendo términos tales como los crestas (cagots) del año 1000 en su cartular. Incluso dio la bienvenida al rey Eduardo I de Inglaterra en 1287. Sin embargo, desde el siglo XV comenzó su decadencia, marcada por una relajación de la regla benedictina y una reducción drástica en el número de monjes. Las guerras de la religión empeoraron su destino: saqueado en 1569 por los protestantes, su iglesia fue dividida entre católicos y reformado antes de ser devuelto a la adoración católica en 1608 por Enrique IV.

En 1610 los barnabits reemplazaron a los benedictinos para reconvertir a los protestantes, pero la abadía nunca recuperó su antigua gloria. Vendida como propiedad nacional en 1791, fue preservada parcialmente por restauraciones en los siglos XIX y XXI. Hoy, su iglesia abadía, clasificada como monumento histórico en 1984, combina elementos medievales (apsia del siglo XII, campanario de las reconstrucciones del siglo XV) y del siglo XVII. El sarcófago merovingiano del siglo V, descubierto en 1896, y la torre de abadía del siglo XV, clasificada en 1990, dan testimonio de su rico pasado.

Los edificios del convento, divididos entre una casa de abadía medieval en el oeste y las dependencias de los siglos XV a XVI al sur, sucesivamente alojados Benedictinos y barnabits. La torre octogonal de 26 metros, símbolo de su arquitectura defensiva, y los techos pintados por Jeronimo Ribero-Zapata en 1757 ilustran esta dualidad entre el patrimonio medieval y las transformaciones modernas. La abadía sigue siendo un testimonio clave de la historia religiosa y política del Béarn, desde los orígenes duales hasta la Revolución.

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