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Timeline
Temps modernes
Révolution/Empire
XIXe siècle
Époque contemporaine
1800
1900
2000
1770
Residencia del Marqués de Lentilhac
Residencia del Marqués de Lentilhac 1770 (≈ 1770)
Ocupación de un noble local.
1789
Propiedad de Jean-Baptiste Grellet de Beauregard
Propiedad de Jean-Baptiste Grellet de Beauregard 1789 (≈ 1789)
Adjunto a los Estados Generales y luego transmisión.
XIXe-XXe siècles
Equipo de caza
Equipo de caza XIXe-XXe siècles (≈ 1865)
Actividad aristocrática mantenida en el sitio.
1917
Suscripción telefónica individual
Suscripción telefónica individual 1917 (≈ 1917)
Barón de Baillet, solo conectado.
Aujourd'hui
Aujourd'hui
Aujourd'hui Aujourd'hui (≈ 2025)
Position de référence.
Principales cifras
Marquis de Lentilhac - Residente noble
Ocupado del castillo en 1770.
Jean-Baptiste Grellet de Beauregard - Deputy and owner
Propietario en 1789, actor político.
Baron de Baillet - Propietario y modernista
Holder del castillo en los siglos XIX y XX.
Origen e historia
El castillo de Beauregard, situado en la comuna de Saint-Priest (Creuse, Nouvelle-Aquitaine), es un edificio que data de los siglos XVII y XVIII. Sufrió notables transformaciones en el siglo XIX, reflejando las evoluciones arquitectónicas y los usos de la época. Este castillo, típico de las residencias de la región, ilustra la adaptación de las élites locales a los cambios políticos y sociales durante siglos.
En 1770 el castillo fue ocupado por el marqués de Lentilhac, miembro de la nobleza local. La propiedad cambió de manos en 1789, pasando a Jean-Baptiste Grellet de Beauregard, luego diputado de la États Générales, luego al Barón de Baillet. Estas sucesiones reflejan los levantamientos de la Revolución Francesa y el surgimiento de nuevas familias en la aristocracia de la Tierra. El castillo se convirtió en un símbolo de continuidad y poder en un período de cambio profundo.
En los siglos XIX y XX, el castillo de Beauregard albergaba a un equipo de caza, una actividad popular con la aristocracia y la creciente burguesía. Esta práctica, tanto social como deportiva, fortaleció el prestigio de los propietarios y su apego a las tradiciones locales. En 1917, Barón de Baillet, entonces el único suscriptor telefónico de la comuna, encarna esta modernidad contrastando con el entorno rural e histórico del castillo. Este detalle revela la brecha entre las élites y el resto de la población en ese momento.
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