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Dolmen de Caranda à Cierges dans l'Aisne

Patrimoine classé
Patrimoine Celtique
Dolmens
Aisne

Dolmen de Caranda à Cierges

    Rue de Fère
    02130 Cierges

Timeline

Révolution/Empire
XIXe siècle
Époque contemporaine
1900
2000
1851
Un descubrimiento fortuito
1872
Búsquedas de la Sociedad Histórica
1873
Búsqueda por Frédéric Moreau
1877-1893
Publicación del Album Caranda*
1889
Clasificación histórica de monumentos
Aujourd'hui
Aujourd'hui

Principales cifras

Frédéric Moreau - Arqueólogo Registrado y documentado los dolmen en 1873.
Jules Pilloy - Ilustrador arqueológico Colaborado con el Album Caranda*.
Gustave Millescamps - Investigador en antropología Estudió la coexistencia de herramientas.

Origen e historia

El Dolmen de Caranda es un monumento megalítico situado en Cierges, en el departamento de Aisne, en la región de Hauts-de-France. Descubrido por casualidad en 1851, fue objeto de excavaciones arqueológicas realizadas por la Sociedad Histórica y Arqueológica de Château-Thierry en 1872, luego por Frédéric Moreau en 1873. Esta investigación reveló una cámara funeraria rectangular de 3,60 m de largo, atada por orthostats y cubierta de losas. El sitio, después del estudio, fue enterrado, y su ubicación exacta ya no es visible hoy.

Las excavaciones descubrieron tres esqueletos humanos, herramientas de pedernal (llamas, raspadores, dagas), un puñetazo de ciervo y dientes animales (horse y castor). Estos artefactos, parcialmente conservados, fueron documentados en el Album Caranda (1877-1893), ilustrado por Jules Pilloy. Algunas de las colecciones quedaron en museos nacionales, entre ellos el Musée d'Archéologie nationale de Saint-Germain-en-Laye. El dolmen, que fue catalogado como monumento histórico en 1889, da testimonio de las prácticas fúnebres neolíticas en la zona.

Frédéric Moreau, arqueólogo local, desempeñó un papel clave en el estudio del sitio. Sus encuestas describen una estructura orientada al sudoeste/nordeste, con suelo pavimentado y tablas de cubierta desiguales. Las publicaciones posteriores, como Gustave Millescamps (1874), destacaron la importancia del sitio para comprender la coexistencia de herramientas de piedra, bronce y hierro hasta la época merovingiana. Hoy, el dolmen sigue siendo un ejemplo notable del patrimonio megalítico de Aisne, aunque su acceso se pierde.

Futuro

En 2014, el dolmen ya no es visible. No hay indicios en el sitio de su ubicación o de los numerosos entierros.

Enlaces externos