Menhir erection Néolithique (≈ 4100 av. J.-C.)
Origen prehistórico del monumento.
XIe siècle
Christianization of Menhir
Christianization of Menhir XIe siècle (≈ 1150)
Escultura en forma de cruz pateada.
23 juin 1937
Clasificación histórica de monumentos
Clasificación histórica de monumentos 23 juin 1937 (≈ 1937)
Registro por decreto ministerial.
Aujourd'hui
Aujourd'hui
Aujourd'hui Aujourd'hui (≈ 2025)
Position de référence.
Patrimonio clasificado
Cruz de Hanón a lo largo de la carretera de Carnac a la aldea de Hanón: inscripción por orden del 23 de junio de 1937
Principales cifras
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El texto fuente no menciona a ningún actor histórico relacionado con este monumento.
Origen e historia
La cruz de Hanón, también llamada la cruz de Julien o la cruz de Hahon, es un menhir del Neolítico cristiano en el siglo XI. Situado en Carnac en Morbihan, este megalith se encuentra en el borde occidental de la carretera que une las aldeas de Kermabo y Hahon, a unos 370 metros al sur de la capilla Saint Aubin. Se presenta en forma de cruz empuñada descansando sobre un tambor casi cilíndrico, con dos motivos grabados en su cara occidental.
Originalmente, este monumento era un típico menhir de la región, rico en restos megalíticos. En el siglo XI, su parte superior fue tallada para formar una cruz, simbolizando la Cristianización progresiva de los sitios paganos. Este tipo de reutilización ilustra la transición entre las creencias prehistóricas y el cristianismo medieval en Bretaña. La cruz fue clasificada como monumento histórico en 1937, reconociendo su doble valor arqueológico y religioso.
El tambor menhir conserva dos motivos superpuestos, interpretados como un posible "signo frontal", un símbolo cuyo significado exacto permanece debatido. Estos grabados, junto con la forma cilíndrica del menhir, sugieren el deseo de marcar visualmente la transformación del monumento. Hoy, la cruz de Hanhón pertenece al municipio de Carnac y da testimonio de la herencia megalítica y cristiana de la región.
Su inscripción en los monumentos históricos de 1937 conserva este singular vestigio, en la encrucijada de dos períodos principales: el neolítico, marcado por la erección de los megaliths, y la Edad Media, un período de intensa cristianización. La ubicación cercana a la capilla Saint-Aubin refuerza su ancla en el paisaje religioso local, recordando su origen prehistórico.