Construcción inicial 1590 (≈ 1590)
Construida por la familia Fauche de Damprel.
1684
Transformación en casa de priori
Transformación en casa de priori 1684 (≈ 1684)
Comprado por el señor de Grammont.
1791
Adquisición municipal
Adquisición municipal 1791 (≈ 1791)
Se convierte en sede de los servicios administrativos.
1946
Fuego y reconstrucción
Fuego y reconstrucción 1946 (≈ 1946)
Sólo se conservan fachadas y bodegas.
1978
Clasificación parcial
Clasificación parcial 1978 (≈ 1978)
Facade y torres inscritas en monumentos históricos.
Aujourd'hui
Aujourd'hui
Aujourd'hui Aujourd'hui (≈ 2025)
Position de référence.
Patrimonio clasificado
Fachada principal con sus dos retornos a la cornisa (Box E 21): inscripción por orden del 8 de junio de 1978
Principales cifras
Famille Fauche de Damprel - Primeros patrocinadores
Constructores del edificio en 1590.
Seigneur de Grammont - Propietario y procesador
Comprar y cambiar el edificio en 1684.
Origen e historia
El ayuntamiento de Morteau, construido en 1590 por la familia Fauche de Damprel, es un ejemplo de arquitectura civil del renacimiento tardío. Este edificio de piedra, con una sola planta y dos torres cuadradas con techos en el pabellón, refleja el prestigio de las familias nobles locales en ese momento. Su ubicación en el corazón de la ciudad, Place de l'Hôtel-de-Ville, destaca su papel central en la vida administrativa y social desde su construcción.
En 1684, el señor de Grammont adquirió el edificio y lo transformó en una casa previa, cambiando parcialmente su estructura. La ciudad de Morteau se convirtió en su propietario en 1791 para instalar sus servicios administrativos, marcando su transición de la residencia seigneurial a la construcción pública. El fuego de 1946 destruyó una gran parte del interior, dejando sólo las fachadas y bodegas originales intactas. La siguiente reconstrucción conserva estos elementos históricos, mientras que la fachada principal y sus torres se clasifican como monumentos históricos en 1978.
Architecturaly, el edificio se distingue por sus paredes de piedra blanca y amarilla, típicas de materiales locales, y su plan rectangular enmarcado por ambas torres. Estas características, combinadas con su historia turbulenta, lo convierten en un símbolo de la herencia de Morteau. Hoy en día, todavía alberga las instituciones municipales, perpetuando su vocación pública iniciada después de la Revolución Francesa.
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