Primera mención de la refinería 1668 (≈ 1668)
Refinería perteneciente a Creagh, Sieur de La Faucherie.
XVIIe siècle
Construcción de la subdivisión
Construcción de la subdivisión XVIIe siècle (≈ 1750)
Período de construcción principal de las casas.
20 juin 1928
Clasificación histórica de monumentos
Clasificación histórica de monumentos 20 juin 1928 (≈ 1928)
Registro de fachadas y arcadas por arresto.
Aujourd'hui
Aujourd'hui
Aujourd'hui Aujourd'hui (≈ 2025)
Position de référence.
Patrimonio clasificado
Fachada y arcade: inscripción por orden del 20 de junio de 1928
Principales cifras
Creagh, sieur de La Faucherie - Propietario inicial
Poseía la refinería en 1668.
Jean (II) Vivier - Refinery buyer
Propietario después de la familia Creagh.
Origen e historia
La subdivisión de las siete casas ubicadas 29-37 rue Chef-de-Ville en La Rochelle data principalmente del siglo XVII, con elementos arquitectónicos añadidos al siglo XVIII. Estas casas de dos plantas, con fachadas de piedra y arcos en medio de sus paredes, una vez albergaban una refinería de azúcar. Su diseño a lo largo de la calle y su estilo característico reflejan la urbanización comercial de La Rochelle en este momento, marcada por el comercio marítimo y la transformación de las mercancías coloniales como el azúcar.
En 1668, una refinería de azúcar pertenecía a la familia Creagh, Sieur de La Faucherie, antes de ser adquirida por John (II) Vivier. Estas instalaciones industriales estaban asociadas con las siete casas que formaban un todo coherente. El cuerpo del edificio trasero, probablemente construido o remodelado en el siglo XVIII, mantuvo rastros de esta actividad de azúcar. Las escaleras de madera, las rampas de hierro y las bahías curvas dan testimonio de la alianza entre hábitat burgués y función productiva.
Monumento histórico Rankeado por decreto del 20 de junio de 1928, esta subdivisión ilustra el patrimonio arquitectónico vinculado a la economía portuaria de La Rochelle. Las fachadas y arcadas, protegidas por su valor patrimonial, recuerdan el papel central de la ciudad en el comercio transatlántico en los siglos XVII y XVIII. Las fuentes, como las obras del Padre Coutant o Rémy Béraud, confirman la importancia histórica de este sitio, hoy conservado como testimonio del pasado industrial y urbano local.