Construcción del monumento XVIIe siècle (≈ 1750)
Casa de piedra con nicho mariano.
23 mars 1928
Registro de Monumentos Históricos
Registro de Monumentos Históricos 23 mars 1928 (≈ 1928)
Protección de fachadas y nicho.
Aujourd'hui
Aujourd'hui
Aujourd'hui Aujourd'hui (≈ 2025)
Position de référence.
Patrimonio clasificado
Façades sur rue, incluyendo el nicho con estatua de la Virgen (cad. AK 136): inscripción por decreto del 23 de marzo de 1928
Principales cifras
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Texto fuente sin mención explícita.
Origen e historia
La llamada casa de Notre-Dame-de-Rumengol, situada en Landerneau en Finistère, es un edificio emblemático del siglo XVII. Construido de piedra cortada, se distingue por su modillon cornices y pedimentos, característica de la arquitectura bretón de la época. En la esquina de la fachada, un nicho alberga una estatua de Notre-Dame, agregada desde el principio para simbolizar la frontera entre las diócesis de Cornwall y León.
La protección de este monumento fue formalizada por un decreto del 23 de marzo de 1928, clasificando sus fachadas en la calle, así como el nicho y la estatua de la Virgen. Este edificio ilustra la importancia religiosa y territorial de las construcciones civiles en Bretaña, donde los límites eclesiásticos a menudo fueron materializados por elementos arquitectónicos.
La dirección exacta, 3 rue Saint-Thomas, y su código Insee (29103) confirman su anclaje en el centro histórico de Landerneau. Aunque la información práctica sobre su visita sigue sin especificar, su condición de Monumento Histórico le hace un testimonio privilegiado del patrimonio local.
En el siglo XVII, Landerneau era una ciudad dinámica, marcada por el comercio y el comercio entre los territorios bretones. Las casas de piedra, como la de Notre-Dame-de-Rumengol, reflejaban la prosperidad de los burgueses y mercaderes, sirviendo como hitos visuales para los peregrinos y viajeros. La presencia de la estatua mariana también destaca el papel de los cultos locales en la estructuración del espacio urbano.
La ubicación de este monumento, en el cruce de dos diócesis, recuerda las tensiones y colaboraciones históricas entre las entidades religiosas de Bretaña. Estos límites, a menudo fuentes de conflicto o cooperación, se plasmaron en símbolos como este nicho, fortaleciendo la identidad de las comunidades.
Hoy, esta casa encarna la memoria arquitectónica y espiritual de Bretaña, planteando la cuestión de su realce turístico y cultural. Su estado de conservación y accesibilidad siguen siendo cuestiones para los actores del patrimonio.
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