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Menhir de la Grande Borne à Coulmier-le-Sec en Côte-d'or

Côte-dor

Menhir de la Grande Borne

    Route Sans Nom
    21400 Coulmier-le-Sec
Crédit photo : Claude PIARD - Sous licence Creative Commons

Timeline

Néolithique
Âge du Bronze
Âge du Fer
Antiquité
Haut Moyen Âge
Moyen Âge central
Bas Moyen Âge
Renaissance
Temps modernes
Révolution/Empire
XIXe siècle
Époque contemporaine
4100 av. J.-C.
4000 av. J.-C.
0
1800
1900
2000
Néolithique
Construcción de menhir
1889
Monumento Histórico
Aujourd'hui
Aujourd'hui

Patrimonio clasificado

Menhir de la Grande Borne (Box J 178, 70): clasificación por lista de 1889

Principales cifras

Comte d'Ivory - Propietario y coleccionista Mueva otros menhires locales (no el Grande Borne).

Origen e historia

El Menhir de la Grande Borne, situado en Coulmier-le-Sec en Borgoña, es uno de los pocos megaliths clasificados como Châtillonnais, una región más conocida por sus sitios celtas de Hallstatt y La Tène. Daed of Neolithic, también lleva el nombre de Jefe de Chevau y se encuentra en un campo, a la derecha de la carretera que conduce desde Coulmier a Villaines-en-Duesmois, cerca de la granja de Rippes. Rankeado Monumento Histórico en 1889, ilustra la ocupación prehistórica de este territorio, marcada por piedras erigidas con funciones todavía debatidas (marcas, símbolos religiosos o funerales).

El Châtillonnais, en el norte de la Costa Dorada, concentra varios menhires notables, tres de los cuales están protegidos bajo los Monumentos Históricos. Entre ellos, el Grande Borne se distingue por su ubicación en un antiguo eje y su temprana clasificación, reflejando el interés de los arqueólogos del siglo XIX en estos restos. Estos megaliths coexisten con otras huellas neolíticas, como los refugios de rocas Balot o las zanjas de Duesme, revelando una ocupación humana densa relacionada con la caza (beares, mamuts) y la agricultura naciente.

A diferencia de los menhires desplazados como el de Châtillon (transferido por el Conde de Marfil), el Grande Borne permaneció in situ, preservando su contexto arqueológico. Su proximidad a piedras tumulas y perforadas (como en Nod-sur-Seine) sugiere un paisaje megalítico organizado, posiblemente vinculado a rituales o marcas territoriales. Las excavaciones regionales revelaron herramientas de pedernal y huesos de animales desaparecidos (wooly rhinoceros), confirmando el anclaje neolítico de esta zona antes de su crecimiento en la Edad de Hierro.

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