Primera mención conocida 1300 (≈ 1300)
Perteneció a Guillaume de Mordelle.
XVIIe siècle
Reconstrucción del castillo
Reconstrucción del castillo XVIIe siècle (≈ 1750)
Edificio actual construido en este momento.
vers 1940
Destrucción parcial
Destrucción parcial vers 1940 (≈ 1940)
Un ala de comunes afeitados.
18 octobre 1990
Registro en MH
Registro en MH 18 octobre 1990 (≈ 1990)
Protección de fachadas y techos.
Aujourd'hui
Aujourd'hui
Aujourd'hui Aujourd'hui (≈ 2025)
Position de référence.
Patrimonio clasificado
Facades and roofs of the house and common bodies; Court of Honour (cd. D 226): registration by order of 18 October 1990
Principales cifras
Guillaume de Mordelle - Primer propietario conocido
Fue dueño del castillo en 1300.
Seigneurs du Goëlo - Ex ocupantes epónimos
Se rindieron por Châtelaudren.
Famille d'Uzille - Post-Mordel Owner
Comprado el castillo después de 1700.
Origen e historia
Château Goëlo es un edificio situado en la comuna de Plelo, en el departamento de Côtes-d'Armor en Bretaña. Está cerca de un viejo camino que une el Sepulcro en Plérin a Châtelaudren. Su nombre proviene de los primeros señores de Goëlo, que brevemente lo ocuparon antes de dejarle por Châtelaudren. El actual castillo, reconstruido en el siglo XVII, conserva hoy sólo una ala de comunes, la otra que fue destruida alrededor de 1940.
Originalmente, el castillo perteneció en 1300 a Guillaume de Mordelle, y permaneció en esta familia hasta el siglo XVIII. Luego pasó a manos de las familias de Uzille, La Lande de Calan, y luego Huyn de Kermeville. Este monumento, parcialmente catalogado como monumento histórico desde el 18 de octubre de 1990, está protegido por sus fachadas, techos y patio de honor.
Château Goëlo ilustra la evolución arquitectónica y social de las residencias seigneurales en Bretaña. Su historia refleja los cambios en la propiedad y los cambios estructurales que han tenido lugar a lo largo de los siglos, preservando al mismo tiempo rastros de su pasado medieval y clásico. La destrucción parcial de sus bienes comunes en el siglo XX es evidencia de las convulsiones que sufrió, preservando al mismo tiempo su condición patrimonial.