El castillo de Sannat fue construido a finales de los años 1780, marcando su origen en el último cuarto del siglo XVIII. Este monumento, situado en Saint-Junien-les-Combes, encarna la arquitectura residencial aristocrática de esa época, con una casa central y dependencias organizadas alrededor de una finca estructurada. Las primeras huellas de su existencia reflejan los gustos y necesidades de una élite rural buscando comodidad y representación social.
Desde los años 1870 hasta los años 1880, el castillo sufrió una fase importante de transformación bajo el impulso de nuevos propietarios. Estos incluyen la creación de una reserva en el sur, la construcción de comunas (estables orientales y naranjas en el oeste), y el desarrollo de un complejo sistema hidráulico en 1889. Este sistema, diseñado por ingenieros Biot, Dutheil y Cie, incluye una madrefontaina, acueductos, 18 miradas y tres pozos conectados por una galería subterránea. Un embalse, situado en el antiguo jardín vegetal, suministra agua al castillo, la reserva y una cuenca ornamental.
El parque del castillo, confiado al arquitecto paisajista Henri Nivet Jeune, ilustra una transición estilística entre el jardín ajardinado y el regreso al jardín regular. El jardín mixto combina curvas irregulares alrededor del castillo, situado en el centro, y un suelo de hierba regular con una cuenca ornamental en el eje de la fachada suroeste. Este proyecto refleja las influencias estéticas del siglo XIX, donde la naturaleza y la geometría coexisten para crear un entorno armonioso.
En la década de 1960 y 1970, el jardín del paisaje fue abandonado gradualmente a favor de una tenencia agrícola, marcando una evolución en el uso de la finca. A pesar de esta transformación, el castillo y sus dependencias conservan elementos protegidos como fachadas, techos, comunas, hidráulicas y el río inglés. Estas protecciones, formalizadas por orden de 13 de agosto de 2012, subrayan el valor patrimonial del sitio.
El castillo de Sannat da testimonio de siglos de historia, desde su construcción inicial hasta su adaptación a las necesidades y gustos de los siglos XIX y XX. Su arquitectura, paisaje y sistema hidráulico lo convierten en un ejemplo notable del patrimonio rural francés, combinando utilidad, estética e innovación técnica.