La construcción comienza 1905 (≈ 1905)
Casa de guardia y establos construidos.
1907
Finalización de la villa
Finalización de la villa 1907 (≈ 1907)
Construcción principal terminada para Leuba.
1978
Adquisición municipal
Adquisición municipal 1978 (≈ 1978)
Biarritz se convierte en propietario del sitio.
9 décembre 1993
Inscripción parcial
Inscripción parcial 9 décembre 1993 (≈ 1993)
Frentes y techos de la guardia protegidos.
3 février 1995
Clasificación de la villa
Clasificación de la villa 3 février 1995 (≈ 1995)
Protección total del monumento.
Aujourd'hui
Aujourd'hui
Aujourd'hui Aujourd'hui (≈ 2025)
Position de référence.
Patrimonio clasificado
Facades and roofs of the guard's house (Box BK 301): inscription by order of 9 December 1993. Villa (Box BK 301): Orden de 3 de febrero de 1995
Principales cifras
Henri Sauvage - Arquitecto
Co-conceptor de la villa Natacha.
Charles Sarazin - Arquitecto
Coautor del proyecto arquitectónico.
Albert-Guillaume Leuba - Sponsor
Agente de intercambio, propietario original.
Origen e historia
La villa Natacha, situada en la calle 110 d'España en Biarritz, es un ejemplo emblemático de la arquitectura neobasca del siglo XX. Construido entre 1905 y 1907 bajo la dirección de los arquitectos parisinos Henri Sauvage y Charles Sarazin, se distingue por sus detalles exteriores racionalistas y sus interiores Art Nouveau. Los arquitectos diseñaron toda la decoración, desde chimeneas a vitrales manchados, a través de mangos de puerta, reflejando una rara unidad estilística para el tiempo. La propiedad también incluye una casa de guardia y establos, parcialmente clasificados.
La villa fue patrocinada por Albert-Guillaume Leuba, un agente de divisas, y se convirtió en un símbolo del patrimonio local. En 1978, la ciudad de Biarritz la adquirió para instalar los archivos de arquitectura de la costa vasca, antes de transferir sus servicios culturales allí. Las fachadas y techos de la casa del guardián fueron catalogados como monumentos históricos en 1993, mientras que la villa misma fue clasificada en 1995. Hoy, su jardín es accesible al público, y el edificio sigue siendo un testimonio importante del eclecticismo arquitectónico de la Belle Époque.
El estilo de la villa Natacha ilustra la fusión entre tradición vasca y modernidad, característica de las residencias costeras del período. Los arquitectos, inspirados en el movimiento Art Nouveau, han integrado motivos orgánicos y líneas de fluido en los espacios interiores, contrastando con el rigor geométrico de las fachadas. Este dualismo refleja las aspiraciones de una burguesía que busca autenticidad local y confort moderno. La protección del monumento subraya su importancia patrimonial, tanto por su arquitectura como por su papel en la historia urbana de Biarritz.