Aujourd'hui Aujourd'hui (≈ 2025)
Position de référence.
Patrimonio clasificado
Aqueduct and bridge-deversoir de la Tuilerie de Villeneuve (Box AP 188): inscription by order of 11 September 1996
Principales cifras
Pierre Vauthier - Chief Engineer
Diseñador del canal y obras.
Louis-Philippe Ier - Rey de Francia
Crítica los costos del proyecto.
Saint Front - Figura legendaria
Mató al coulobre de Lalinde.
Origen e historia
El canal de Lalinde, de 15 km de largo, fue excavado entre 1838 y 1843 bajo la dirección del ingeniero Pierre Vauthier para evitar los peligrosos rápidos de la Dordoña, como los del Gran Thoret o el Gratusse. Este proyecto, decidido en 1837 y financiado por el Estado, tenía por objeto asegurar el transporte fluvial entre Mauzac y Tuilières, a pesar de los costos considerados excesivos por el rey Luis Felipe I. El canal, equipado con nueve cerraduras y varios puentes, entró en funcionamiento en 1844, marcando el comienzo de intensa actividad de caza hasta la Segunda Guerra Mundial.
Entre las notables obras del canal, el canal y el puente-diverway de la Tullería Villeneuve, situado en Sauvebouf cerca de Lalinde, permiten que el arroyo de Drayaux pase bajo el canal. Esta colección, que fue catalogada como monumento histórico en 1996, ilustra la ingeniosidad de las técnicas hidráulicas del siglo XIX. El canal atravesó seis aldeas e incluyó infraestructuras como taquillas, dovecotes y una cuenca de reacondicionamiento, reflejando su papel económico para las industrias locales (millones, papelería).
A pesar de la competencia ferroviaria de 1879, el canal permaneció en uso hasta mediados del siglo XX. En 1926, su declive comenzó con la abolición de la hermosura de la Dordoña río arriba de Saint-Pierre-d-Eyraud. En 1964, un trágico accidente durante el Tour de Francia en Port-de-Couze llevó al uso parcial del canal. Desde 1992, su gestión ha sido confiada a la Unión Intercomunal du Canal de Lalinde, que ha restaurado ciertas secciones, como la de Puerto de Kosovo y Saint-Capraise-de-Lalinde, reabrida a la navegación en 2014.
La leyenda local evoca a un monstruo, el coulobre de Lalinde, supuestamente para perseguir los rápidos de la Gratusa antes de la construcción del canal. Este dragón, asesinado por Saint Front según la tradición, simbolizaba los peligros del río antes de su desarrollo. Hoy, el canal, aunque parcialmente arenoso o modificado, sigue siendo un testamento del patrimonio industrial y fluvial de la región, con un potencial turístico creciente.
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