Construcción de dolmens Néolithique (≈ 4100 av. J.-C.)
Período estimado de su construcción.
Dernier quart du XIXe siècle
Excavaciones arqueológicas
Excavaciones arqueológicas Dernier quart du XIXe siècle (≈ 1865)
Trabajo realizado por Vibraye y More.
1889
Monumento Histórico
Monumento Histórico 1889 (≈ 1889)
Protección oficial de los dolmens.
Aujourd'hui
Aujourd'hui
Aujourd'hui Aujourd'hui (≈ 2025)
Position de référence.
Principales cifras
M. de Vibraye - Amateur archaeologist
Atrapados los dolmens en el siglo XIX.
Émile de Moré - Arqueólogo colaborador
Participó en los registros iniciales.
Origen e historia
El Dolmens de Changefège (o Chamgefège) forman un complejo megalítico situado en la Causse de Changefège, cerca de la aldea del mismo nombre, en Balsièges en Lozère. Estos monumentos funerarios, datados de Neolítico, fueron buscados a finales del siglo XIX por M. de Vibraye y Emile de More. La tradición local se refiere a ellos como gigantes, como Baoumo des Geons ("Gigant Cave") o Teoulo de la Geonto ("Gigant Tile"), reflejando su dimensión mítica en la memoria colectiva.
Los dolmens tienen varias arquitecturas: algunos han cosido pasillos con cámaras trapezoidales o rectangulares, hasta 4.85 m de largo, mientras que otros, como doble dolmen, tienen dos cámaras sucesivas. Su tumulo, inicialmente circular (hasta 15 m de diámetro), fue parcialmente deformado por los espías agrícolas. El material arqueológico encontrado - vasijas de cerámica cruda, cuchillas de peinado y cuentas de hueso - atestigua su función sepulcral y uso ritual.
Rankeado como monumentos históricos en 1889, estos dólmenes se extienden a más de 80 m, con tablas de cubierta a veces desplazadas o agrietadas. Su ubicación estratégica, con vistas al valle del Lot, sugiere una elección deliberada para marcar el paisaje y servir como un hito visible de los alrededores. Su preservación, a pesar de las alteraciones, ofrece un raro testimonio de prácticas fúnebres neolíticas en Occitanie.
Las excavaciones del siglo XIX, aunque parciales, documentaron estas estructuras antes de su degradación progresiva. Los nombres de los buscadores, M. de Vibraye y Emile de More, permanecen asociados a estas primeras investigaciones, mientras que las leyendas locales recuerdan el misterioso aura de estas piedras erectas, percibidas como restos de una era cuando los gigantes aún poblaban la imaginación colectiva.