Real edición contra las tumbas de la isla 1776 (≈ 1776)
Prohibición de entierros en iglesias para la higiene.
1789
Decreto Revolucionario sobre los cementerios
Decreto Revolucionario sobre los cementerios 1789 (≈ 1789)
Cemetières comunales impuestos lejos de los hogares en Francia.
1830
Cierre final de la "arca"
Cierre final de la "arca" 1830 (≈ 1830)
Final oficial de los entierros colectivos en Córcega.
1882
Mención en el catastro napoleónico
Mención en el catastro napoleónico 1882 (≈ 1882)
Pruebas de uso prolongado en el siglo XIX.
1981
Monumento Histórico
Monumento Histórico 1981 (≈ 1981)
Protección de la capilla y su *arca*.
Aujourd'hui
Aujourd'hui
Aujourd'hui Aujourd'hui (≈ 2025)
Position de référence.
Patrimonio clasificado
Chapelle à Arca (old) (Case B 53): Order of 11 May 1981
Principales cifras
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El texto fuente no menciona a ningún actor histórico específico.
Origen e historia
La antigua capilla de Arca de Zevaco, situada en el pueblo de Zevaco en Córcega del Sur, data del siglo XVIII. Este pequeño edificio de granito, compuesto por una nave única abovedadada en una cuna, se distingue por su fachada de pinión perforada por una puerta cubierta por un dintel monolítico y dos nichos rectangulares. Su cama plana en su centro un orificio que conduce a un arca, una cámara abovedada subterránea que sirve como tumba colectiva. Este entierro, cerrado por una losa, dio la bienvenida al fallecido envuelto en un arbusto, reflejando una tradición de enterramiento rural profundamente arraigada en la isla.
La capilla ilustra tensiones entre las costumbres locales y las regulaciones nacionales. Un edicto real de 1776 prohibía sepulturas en las iglesias de las islas por razones de higiene, seguido en 1789 por un decreto revolucionario que imponía cementerios comunales lejos de las viviendas. A pesar de estas prohibiciones, los entierros en el Arca persistieron en Córcega, mostrando resistencia a las normas externas. Sólo en 1830 todos estaban cerrados oficialmente. El monumento, clasificado en 1981, aparece en el catastro napoleónico de 1882, sugiriendo uso extendido más allá del siglo XVIII.
Architecturally, el edificio combina sencillez y funcionalidad. La presencia de la arquea en el corazón de la capilla subraya su doble papel: lugar de culto y espacio funerario comunitario. Los materiales de granito, típicos de la región, y la estructura abovedada reflejan el conocimiento local. Aunque la exactitud de sus citas exactas sigue siendo poco clara (de mediados del siglo XIX mencionado para algunas partes), su clasificación como Monumento Histórico en 1981 confirma su importancia patrimonial, vinculada a las prácticas sociales y religiosas desaparecidas.