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Moulin de Tercey en Saint-Loyer-des-Champs dans l'Orne

Patrimoine classé
Patrimoine rural
Moulin
Moulin à eau
Orne

Moulin de Tercey en Saint-Loyer-des-Champs

    58 Moulin de Tercey
    61570 Saint-Loyer-des-Champs

Timeline

Temps modernes
Révolution/Empire
XIXe siècle
Époque contemporaine
1800
1900
2000
1809
Primer certificado de molino
1811
Reconstrucción por Frin-Cormeray
1830
Nuevas regulaciones prefecturales
1832
Instalación de una segunda rueda
1860
Nueva regulación prefectural
1888
Crema de producción
vers 1950
Cesación de la actividad
1995
Registro de Monumentos Históricos
Aujourd'hui
Aujourd'hui

Patrimonio clasificado

Facades and roofs, as well as its internal tools (see C 11): inscription by order of 1 June 1995

Principales cifras

Frin-Cormeray - Propietario Reconstrucción del molino en 1811.

Origen e historia

El molino de Tercey, situado en Saint-Loyer-des-Champs, Normandía, se comprueba a principios de 1809 como un molino de harina que produce 7,5 quintales diarios de harina de trigo, centeno, cebada y avena. Este monumento industrial, típico del siglo XIX, ilustra la importancia de los molinos en la economía rural de la época, proporcionando un recurso esencial para las poblaciones locales.

Reconstruido en 1811 por Frin-Cormeray, el molino estaba sujeto a regulación prefectural desde el 14 de noviembre de 1811, posteriormente revisado por orden del 7 de junio de 1830. En 1832 se añadió una segunda rueda hidráulica, aumentando su capacidad de producción. En 1888 produjo hasta 15 gr de harina al día, reflejando su papel central en la región.

La actividad del molino cesó alrededor de 1950, pero retuvo elementos notables de su operación, como una rueda hidráulica del tipo "bajo", sus engranajes y ruedas. Transformada en una casa, fue parcialmente protegida por una inscripción a los Monumentos Históricos en 1995, cubriendo sus fachadas, techos y herramientas interiores.

Este molino refleja los cambios tecnológicos y económicos de los molinos de agua en el siglo XIX, así como su disminución gradual en el siglo XX con la modernización de las técnicas de fresado. Su historia está marcada por sucesivas adaptaciones para satisfacer las crecientes necesidades de producción, mientras que permanecen ancladas en la campiña normanda.

Las normas prefecturales, como las de 1811, 1830 y 1860, subrayan la estricta supervisión de estas instalaciones, que son cruciales para el suministro local. La presencia de dos ruedas hidráulicas y la diversidad de cereales procesados muestran una actividad diversificada y una fuerte integración en el tejido económico regional.

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