Foundation start vers 1890 (≈ 1890)
Proyecto inicial de Lucien Lefort, abandonado.
1913-1922
Construcción de Pierre Chirol
Construcción de Pierre Chirol 1913-1922 (≈ 1918)
Resumido y completado.
1922
Bendición de vidrieras
Bendición de vidrieras 1922 (≈ 1922)
Espectacular de Gamet y Augustin instalado.
14 septembre 2001
Clasificación histórica de monumentos
Clasificación histórica de monumentos 14 septembre 2001 (≈ 2001)
Registro de todo el edificio.
Aujourd'hui
Aujourd'hui
Aujourd'hui Aujourd'hui (≈ 2025)
Position de référence.
Patrimonio clasificado
Toda la iglesia (Box AI 242): inscripción por decreto del 14 de septiembre de 2001
Principales cifras
Lucien Lefort - Arquitecto
Iniciador del proyecto en 1890.
Pierre Chirol - Arquitecto
Final de la iglesia (1913-1922).
Paul-Hippolyte Flandrin - Pintores
Autor de los lienzos del coro.
Origen e historia
La iglesia de Saint-Antoine-de-Padoue du Petit-Quevilly fue construida en respuesta al aumento de la población en la comuna a finales del siglo XIX. Un primer proyecto, iniciado alrededor de 1890 por el arquitecto Lucien Lefort, sigue sin terminar, limitado a fundaciones. El trabajo reanudó en 1913 bajo la dirección de Pierre Chirol, financiado por una misión organizada por el párroco después de la Ley de separación de Iglesias y Estado de 1905. La Primera Guerra Mundial y las restricciones presupuestarias impidieron la construcción original de la torre de campana.
El edificio, construido de ladrillos blancos, encaja en un estilo industrial adaptado a su entorno urbano. Su interior de un solo volumen incluye una nave iluminada por vidrieras bendecidas en 1922, y un coro decorado con pinturas de Paul-Hippolyte Flandrin que ilustran la vida de san Antonio de Padua. Estos elementos artísticos, combinados con las vidrieras firmadas por Gamet y Augustin, dan a la iglesia una notable dimensión patrimonial.
Clasificado como monumento histórico el 14 de septiembre de 2001, la iglesia encarna la adaptación de la arquitectura religiosa a los cambios sociales e industriales de su tiempo. Su historia también refleja los desafíos financieros y políticos que enfrentan las parroquias después de la separación de la Iglesia y el Estado, al tiempo que atestiguan la vitalidad artística local a través de las contribuciones de Flandrin y maestros cristaleros.